La tricotilomanía es un trastorno psicológico que se caracteriza por el impulso urgente de arrancarse el pelo o el vello corporal, como pestañas, barbas y cejas. Esto, en consecuencia, da como resultado la aparición de fallas capilares notables en la región del cuerpo afectada.

Aunque en muchos casos el paciente es consciente de que no está bien, algunos de los portadores de esta enfermedad actúan por impulso y acaban sin darse cuenta de la gravedad del problema. Generalmente, al tirar de los cables, el individuo siente el placer y el alivio inmediato.

La tricotilomanía suele aparecer en la adolescencia y afecta entre el 1 y el 2% de la población, siendo alrededor del 90% mujeres.

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¿Qué puede causar la tricotilomanía?

Todavía no hay certeza sobre las causas de la tricotilomanía. Sin embargo, factores como el trauma infantil, la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo o la ansiedad y el estrés pueden influir en el desarrollo del trastorno.

Además, es posible que las personas con esta afección tengan cambios en las reacciones químicas del cerebro que involucran neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.

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Síntomas

El síntoma principal de la tricotilomanía es el deseo incontrolable de arrancarse el cabello y el vello corporal. Además, otros síntomas comunes pueden incluir:

  • Defectos en el cuero cabelludo, cejas, pestañas o cualquier región del cuerpo que tenga pelo;
  • Sensación de alivio al tirar de los cables;
  • Muerda, mastique y trague los cables tirados;
  • Hábitos autolesivos asociados, como morderse las uñas, lastimarse la piel o morderse los labios;
  • Intentos fallidos de controlar el proceso compulsivo.

Tratamiento de la tricotilomanía

El tratamiento principal es la psicoterapia, que implicará entrenamiento en la reversión de hábitos, un método de terapia cognitivo conductual. De esta manera, la intención es ayudar al paciente a reconocer qué pensamientos y sentimientos inducen un comportamiento compulsivo de arrancarse el cabello. Para que sea posible sustituirlos por nuevos hábitos.

Sin embargo, en casos más graves, se puede recomendar el uso de medicamentos recetados por el psiquiatra, como los antidepresivos, que actúan como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

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